viernes, 29 de agosto de 2014

LA POÉTICA DE ANTONIO DUMETT SEVILLA

 
 
 


 
LA POÉTICA DE ANTONIO DUMETT SEVILLA*
 
 
 
 
 
 
“Nada es más hipócrita que la eliminación de la hipocresía”
F. Nietzsche
 
HIPOCRECÍA
 
Habrás de saber Farid, el Can que creíamos amigo sincero,
Que entrenado me ofrecía una copa de vino,
El mismo Can que marchó con los idus de marzo hasta extender su macabra cortina
Volvió esta mañana y lamió mis heridas…
Desde que se mudó a la casa de Maestra Intolerancia
Donde recibe alimento y obedece a sus órdenes
Lleva en su rostro la hipócrita máscara del odio color…
La Maestra lo ha entrenado para que en sus fauces desgarre al poeta
Asesine metáforas y con su lengua distorsione el paisaje de la verdad.
Aun así Farid, cada que puede con sangre en su hocico se acerca a lamer mis heridas
Acaso Farid: “¿Será que la amistad en el día es la asesina en la noche?”
No sabe ese mísero Can, que un pretérito destino castró su presente
Y que soy único hijo, letra viviente, palabra de fuego, aeda del tiempo…




MI PAÍS

Quien fuera Antoine de Saint-Exupéry para volver a escribir…

O el principito al pronunciar: “Solo con el corazón se puede ver el bien; lo esencial es invisible para los ojos”.

Te aseguro sin duda alguna, traería a sus letras el país que gravita en mi ser.

Un país de proscritas fronteras, donde la tristeza y el exilio sombras son, arenas de prehistórica soledad.

Donde la amistad es libre del hierro que chamusca la piel.

Un país situado en el centro de mi alma. Ese, es mi país.

Allí las noches desgajan ríos con historias que narran mis sueños…

No necesito descoloridos visados ni un pasaporte general para refugiarme en él…

Y cada noche, como la música viajo a esa secreta región, navegando luna tras luna, para
lavar mi conciencia manchada por el día canicular de la muerte, que habita en tu país…

 

MÁSCARAS
 

Hoy recibí una carta de la república más cercana a mi exilio

pero en esa orilla no veo tu aprecio tenderse como puente

por el que mis pisadas puedan transitar

Deberías saber que en tu república la orilla está llena de hipócritas guijarros

Allí se ha varado un odio sempiterno

en los olores mefíticos de muchas tardes muertas

y el cancerbero de tortura acrecienta en tu regazo los temores del infierno

la misma orilla en la que tu rostro se petrificó

en el mármol sórdido de un gélido buró…

donde una reina enana gobierna ese reino de barro

Dime ¿Qué harás cuando las 48 lunas dejen de brillar sobre tu rostro?

Alguien me ha dicho que usarás las máscaras que adornan tu puerta
 
¿Crees volver a engañar?

te olvidas que mi palabra es espada cortante

Y algo más te digo…

A donde huirás de la poesía…

 

 

MEMORIAS DE UN DIBUJO

 
¿En dónde se anidan los sueños?
No lo sé…
Lo único que sé,
Es que más allá de ellos, los colores del alma vuelan como eternas gaviotas.
Así quisiera frente al espejo encontrarme  con Whitman y ver crecer sobre mi barba sus hojas de hierbas.
Y que los duendes de nuevo me hablen y que la Kabbaláh dirija mis pasos.
Y aunque sigo prisionero de esta canícula sin retorno voy mirando aletear
Un nuevo horizonte que redima mis huellas
Y, esos colores del alma que se posan en mi memoria
Son los que dibujan palabras sobre el amarillo papel.

 

RETRATO
Mientras transito por el viejo puente de la 21
Aún sin subir el vidrio de mi imaginación
Deseo quedarme colgado en el retrato blanco y negro
De mi cuadra envejecida.
Descalzo y sin pudor, gritarle al viejo teatrero del pueblo
Que un día se marchó
Lo ridículo de su espalda en los burdeles de la 13…
Que las revoluciones terminan en buró
Que el mundo es circular aunque Nietzsche ya no esté
Y que las damas de Avignon siguen
Mostrando sus piernas en nuestra sociedad
Que mientras existan poetas las palabras tendrán alma
Y aunque las polillas se coman los lienzos y el viento
Desgaste mis manos
Aun así no moriré

 

PEORES COSAS

Hay peores cosas que la muerte.
Un golpe invisible al sentimiento
O esos olores que nos transportan día tras día
Como un flashback en un film que vuelve a suscitar
Un viejo dolor…
O aquello que siempre esperas y jamás llega… 
Hay peores cosas que la misma muerte,
La tenacidad semanal de unos bolsillos sin
Esperanza alguna,
El estómago que engulle vivo a sus victimas
En gritos silenciosos que una hoja en blanco
Jamás escucha,
O la respuesta que no regresa.
Hay peores cosas que la muerte,
Los gnomos que ya no me hablan
Y tus pisadas que ya no encuentro



ÓLEO POÉTICO
 Un día te sorprenderé al dibujar con el óleo de mi poesía las líneas de tu rostro

Para que el mío pueda hallarse por siempre con el tuyo…

Susurraré en tu oído un “te quiero” en noches de mar
Mientras el tiempo me canta poemas que sobre tu cuerpo mi pluma escribirá

Dirán cuanto anhelo tu risa, tu agua y tu fuego
Tu mano en mi cara
Y tu dilatada pupila extraviándose en en la mía... 

 
*Seudónimo de Yehudah Abraham Dumetz Sevilla, Poeta y escritor colombiano. Graduado en Teología en la Escuela de Teología del Seminario Mayor de la Anglican Catholic Church (ACC) Santafé de Bogotá. Terminó estudios de Licenciatura en Educación y Humanidades con énfasis en Español e Inglés, de la Corporación Universitaria del Caribe. Miembro del Parlamento Nacional de Escritores; de la Asociación de Escritores de la Costa; presidente de la Unión de Escritores del Bajo Sinú UEBSI. Y miembro de la Tertulia Literaria El Bocachico Letrado. Actualmente es director Y maestro del taller literario “Candil de Palabra” en la Escuela de Artes y oficios de Lorica.


miércoles, 28 de mayo de 2014

NAZI FASCISMO O FANATISMO POLITICO


NAZI FASCITAS Y FANATISMO POLÍTICO
 
Por: Antonio Dumett Sevilla
 
Hace aproximadamente 284 años que en Colombia viene librándose una cruda, real, espantosa e interminable lucha de clases; donde la oligarquía financiera transnacionalizada y latifundista se enfrenta con todo su poder al heroico pueblo trabajador (Campesinos, obreros y el resto de gente simple como nosotros). El legado social de violencia que hoy heredamos es consecuencia de la desigualdad social, intolerancia y barbarie que durante los siglos. XIX y XX se fueron acumulando. Es una herencia con herida de venas abiertas, propinada por el cuchillo de la guerra civil bipartidista y, maquillada al amparo del nombre VIOLENCIA. Esta lesión sangrante de grandes proporciones que padece Colombia, hasta el momento no ha sido cauterizada, por el contrario hubo un intento por cambiar el curso de este país, pero el 9 de abril de 1948 la herida se abrió más con el asesinato del líder de la izquierda liberal Dr. Jorge Eliecer Gaitán; como consecuencia surge la guerrilla armada en el territorio.
Nueve años más tarde se quiso remediar con un vulgar torniquete al instaurarse el Frente Nacional bipartidista. Sin embargo, ya desde 1955 hasta nuestros días la herida se vino profundizando a pasos agigantados, hasta el punto de tornarse difícil pero no imposible de cerrar. Corre el 2014 y los colombianos de bien hacemos lo posible por cerrar la página sangrienta del horror a través del diálogo y no con el arma empuñada. Pues la paz no se hace con más sangre como algunos han afirmado en estos días.
En la actualidad, algunos de manera demagógica hablan de paz y democracia, pero sus dardos venenosos destilados a través del twiter demuestran lo contrario, en eso J Obdulio Gaviria y el expresidente Uribe son especialistas en revanchismo. Es muy fácil hablar de tolerancia y democracia en nuestro medio, aún más, cuando Colombia es uno de los países más convulsionados y azotados en Latinoamérica por este síndrome; ponerla en práctica es difícil más no imposible. Por tanto, es urgente entonces, que los movimientos y partidos políticos en especial sus conductores (Presidente y expresidentes, senadores, representantes, diputados, concejales y aspirante a Corporaciones Públicas) sean garantía y ejemplo para quienes los siguen y escuchan, pues el verdadero líder que propugna por el bienestar de sus coterráneos en una sociedad que pide vivir en paz y con democracia, es manejar una forma de conducta y pensamiento que al tiempo de expresarlo no generen ni desaten violencia en los ciudadanos.
No podemos seguir siendo fanáticos ni exacerbados de la palabra al tiempo de hacer uso de ella, hay que utilizarla moderadamente y con mesura. Si deseamos una sociedad de paz, tolerante y democrática se deben garantizar las diferentes maneras de expresión y pensamiento que todo ciudadano debe poseer, pero también, se deben permitir las formas de conductas y paradigmas existentes que no infieran daño alguno moral, espiritual o físico a sus habitantes.
Pero claro, a los dirigentes  del Centro Democrático se les ha olvidado que la verdadera actitud política es buscar el acuerdo con los demás, la coordinación y la organización entre mucho de lo que afecta a muchos. La actitud de su aspirante a la presidencia de la República, Iván Zuluaga (no quiero pensar cómo sería de presidente) y el de su grupo político liderado por el Dr. Uribe Vélez no ha dado frutos, por el contrario, ha imperado en ellos una estructura cognitiva dictatorial que bate como bandera el viejo postulado de Nicolás Maquiavelo: “EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS” para hacer cuanto está a su alcance y ganar “Simpatía y popularidad” a costa de mentiras y manipulaciones en una turba de squadristi que hoy llevan a cuestas el repudio de la sociedad, algunos presos o en el exilio y, otros afrontan cargos con la justicia. Su método nazi-fascista se ha convertido en el catecismo y doctrina que el capitalismo industrial, financiero y latifundista (El Régimen) viene dinamizando a través de una dictadura “democrática”, refrendada por la gran mayoría del constituyente primario y, en el que la verdadera democracia se ha difuminado, hasta el punto de no existir más, como afirmó Borges. Sino, una superstición difundida por el abuso de la estadística en la conciencia de muchos ignaros; cuyo rostro se revela cuando abiertamente inflinge el terror con el aval y el consentimiento político estatal para eliminar cualquier logro de aquellos que piensan diferentes. Y es que el régimen invisible a los ojo del constituyente primario (porque con hambre y desigualdad nadie tiene conciencia y mucho menos puede mirar bien) ha venido usando el látigo de fuego del catecismos fascho en el reparto de tierras que les favorezca a ellos y con un nuevo reordenamiento espacial territorial que les permita el expolio total de aquellos que poco tienen.
Nunca hay que olvidar que entre los años 2002 y 2010 el régimen (capitalismo transnacional y latifundista) consolida en Colombia con la persona del presidente Álvaro Uribe Vélez (una mezcla de Laureano Gómez con Julio César Turbay) un proceso socioeconómico en la que entrona a un grupúsculo de familias (Gánster) que convierten al poder legislativo y judicial en la herramienta perfecta para sus fines, “El Terrorismo de Estado”. Se acrecienta de manera vertiginosa la pobreza en el país, a la vez que se alimentan a los estómagos perforados por el punzón del sistema mediante las constantes migajas del programa “Familias en Acción” fábrica de mendigos y, al que el aparato mediático de los noticieros constantemente televisa, hasta que sus televidentes estén plenamente convencidos que el nazi fascista rostro de su presidente ahora ex, no es otro que el rostro del Espíritu Santo ayudándoles.
Mientras la desmesura de la guerra se eleva como un globo aerostático con los falsos positivos, las desapariciones forzadas, las torturas preventivas y demás métodos que la mano atizadora del régimen señale, artistas como los Zuletas cumplen su papel en pueblo haciendo apología al paramilitarismo en sus temas musicales “Que vivan los paramilitares, estamos en Astrea”. Ni se diga del que dice se habla español con “[…] que tengo la camisa negra  y debajo tengo el difunto tengo la camisa negra…”. Colombia entonces se erige como estado nazi fascista contemporáneo o posmoderno si el término se nos permite. La psicología en los medios de comunicación hace su lavado en las escuálidas mentes del pueblo hasta llevar a la veneración de culto al presidente Álvaro Uribe Vélez convertido ahora en un Füller enano y temido por todos
Con todos estos sucesos acaecidos en nuestra patria, todavía no ha habido pronunciamiento ya sea por radio o prensa escrita por parte de este Füller enano, condenando los hechos vandálicos cometidos por parte de sus seguidores contra la paz y la democracia bajo sus órdenes. Bien dice el viejo y conocido refrán “El que calla otorga” pero se sigue azuzando desde cualquier establo de finca y el titiritero moviendo los hilos, mas desde allí no se resucitan muertos dice los comentarios. Lo cierto es, que quedó en evidencia el estadio mental y cultural que estos desenfrenados poseen para solucionar los conflictos.
No solo estos desviados han propinaron en nuestro país daños materiales, sino que han puesto en peligro la seguridad ciudadana, causando traumas psicológicos en niños, jóvenes y adultos y, por lo que la ciudadanía pide que dichos actos cometidos contra el orden democrático no queden en la impunidad, para que en el futuro no se repitan. A estos líderes se les ha olvidado que en materia política la expresión más prestigiosa es “LOS MEDIOS JUSTIFICAN EL FIN” si de verdad queremos vivir en democracia, debemos educarnos para ello. El punto de partida es comprender que pensar y actuar democráticamente es una habilidad que como todas las otras requiere conocimiento y práctica.
La democracia es también modestia, disposición al cambio, a la reflexión autocrática, a tomar en serio el pensamiento del otro e implica igualmente la exigencia del respeto al otro, es decir, discutir con él sin agredirlo o violentarlo, sino tratando de conocer el grado de verdad que tienen sus opiniones pero sin dejar de defender el pensamiento propio.
No basta que algunos ciudadanos y dirigentes políticos tengan las creencias y aptitudes de la democracia. Recuerdo a JULIO CÉSAR de Shakespeare cuando abordó el problema humano de la dictadura. Los mejores ciudadanos de Roma se deciden a terminar con el mal, para ellos encarnado en CÉSAR. Cuando Bruto sale a la plaza para anunciarle al pueblo que es libre porque han asesinado a CÉSAR el pueblo entusiasmado responde: “HAGÁMOSLO CÉSAR”, el pueblo quería césares. El mal estaba en el pueblo carcomido por el fanatismo que lo precipitó por las aguas de la intolerancia.
El gran filósofo alemán Federico Nietzsche dijo: “el fanatismo es la única fuerza de voluntad de que son capaces los débiles”, precisamente porque los fanáticos han arrasado al mundo y las naciones varias veces. La tolerancia es el producto de la racionalidad, inteligencia y de la madurez. Le recuerdo al movimiento político Centro Democrático que lidera Álvaro Uribe Vélez, que la cultura de la democracia, es cultivo de altura, fruto de inteligentes renuncias y de inteligente empeño por dar aún mejores formas al modo de vivir y convivir de los ciudadanos (aunque se pierdan muchas elecciones y poder) de allí que requiera educación desde lo cultural y ejercicio permanente, como toda buena voz y, como todo buen canto.
 



martes, 26 de junio de 2012

Un tal prólogo de García Márquez

Por JAIME DE LA HOZ SIMANCA*


Una de las razones que esgrime el editor Fernando Jaramillo, reconocido gabólogo, para afirmar que el prólogo que supuestamente escribió Gabriel García Márquez para la edición de Cien Años de Soledad en lengua wayunaaiki no es de su autoría, es la de que el mago de Aracataca no ha escrito más después de la aparición de la novela Memoria de mis putas tristes, publicada en 2004 por el Grupo Editorial Norma y Mondadori.

Jaramillo –gabitero, como a sí mismo se llama–, es el creador de memorabiliaggm, el portal de internet que rastrea la vida y obra de García Márquez y en el que aparecen, desde 1999, en estricto orden, todos los textos y referencias que se publican del Premio Nobel, casi todos los días, en los más recónditos espacios de revistas y periódicos del mundo hispanoamericano. En ese mismo portal también está el controvertido prólogo –reproducido del que publicó en exclusiva el diario El Heraldo en la edición del 18 de abril de 2012–, y sobre el cual opinaron escritores y periodistas, entre ellos, el cronista Alberto Salcedo Ramos, quien dijo, segundos antes de explotar una sonora carcajada: “Si ese prólogo lo escribió García Márquez, entonces yo escribí La Divina Comedia”. Pero las dudas son mayores, como se verá más adelante.

Reconocidos diarios de América, como El Comercio, de Ecuador, presentaron la noticia del prólogo como si hubiera sido una reaparición del Nobel después de un largo y justificado silencio. Otros, lo han reproducido sin comentarios al margen; pero, entre seguidores, conocedores, gabólatras y simples lectores de su obra, las suspicacias alcanzan niveles de mayor altura. Varios escritores consultados prefirieron salidas diplomáticas o gambetas cortas. Uno de ellos afirmó: “No quiero líos. Esta vez paso”.

En 2010 se habló por primera vez, públicamente, acerca de la traducción de Cien Años de Soledad al wayuunaiki, lengua que hablan quinientos mil indígenas de la etnia wayuu distribuidos entre el departamento de La Guajira y el Estado Zulia de Venezuela. Según el Documento de Política Etnoeducativa No. 2 del Ministerio de Educación Nacional, Tomo II, el 71% de la población wayuu no lee ni escribe español.

Gabriel García Márquez y su familia han mostrado siempre sus simpatías por La Guajira, tierra donde nacieron Luisa Santiaga Márquez, madre del escritor, y Nicolás Márquez, abuelo del mismo. Su abuela, Tranquilina Iguarán, es de origen wayuu. En Cien años de soledad son visibles dos personajes de esa comunidad: Visitación y Cataure, quienes arriban a Macondo con la peste del insomnio.

Inicialmente se llevó a cabo una reunión en medio del Festival indígena de Uribia de 2010, y en ella participaron prestigiosos lingüistas y especialistas del español y el wayuunaiki, al igual que la Ministra de Educación de entonces, Paula Moreno, quien avaló el proyecto que también integran asesores e ilustradores de la obra. Después de posteriores encuentros, entre el 18 y 20 de mayo pasado, el grupo apareció en Riohacha, donde adelantó varias sesiones de trabajo. Pero días antes, el mundo macondiano fue sorprendido con la publicación de un extraño prólogo de seis breves párrafos en cuyo final aparece el nombre de Gabriel García Márquez.

LOS PRÓLOGOS DE GABO. La reciente información sobre el último prólogo atribuido a García Márquez explica que es el cuarto que escribe a lo largo de su dilatada carrera; sin embargo, al aguijonear los recuerdos, o al echar un vistazo a su abundante producción literaria, es evidente que el número de prólogos escritos por Gabo se extravía en un laberinto de presentaciones, reseñas de primeras páginas de las obras, prefacios e introducciones que diluyen cualquier conteo que se intente. Hay muchos prólogos memorables de electrizantes metáforas y giros asombrosos que reducen al de la edición de Cien años de soledad en wayuunaiki a un simple escolio de principiante.

Así, a vuelapluma, registra uno al Gabo prologuista al encontrar su firma y el año –83– al final del texto que anteceden las notas y caricaturas de Héctor Osuna, quien ese mismo año publicó el libro Osuna de frente. En tal prólogo, titulado La historia vista de espaldas, remata nuestro Nobel de literatura:

“Su negocio parece ser la salvación de las almas. Y su única posición legítima, en consecuencia, sólo puede ser la de los cristianos primitivos, que en el circo romano se dejaban comer por los leones cantando plegarias de amor, porque estaban tan convencidos como Osuna de que en la lógica de Dios eran ellos quienes se estaban comiendo a los leones”.

Cuatro años después, la editorial Mondadori publicó el libro Habla Fidel, escrito por el veterano periodista italiano Gianni Mina. Se trata de una extensa entrevista que alcanzan las 350 páginas, incluido el deslumbrante y extenso prólogo de García Márquez, quien lo titula así: Fidel Castro: el oficio de la palabra hablada. Dicho prólogo comienza de la siguiente manera:

“Refiriéndose a un visitante extranjero al que había acompañado durante una semana en una gira por el interior de Cuba, Fidel Castro dijo: ‘Cómo hablará ese hombre, que habla más que yo’. Basta conocer un poco a Fidel Castro para saber que era una exageración suya, y de las más grandes, pues no es posible concebir a alguien más adicto que él al hábito de la conversación. Su devoción por la palabra es casi mágica. Al principio de la revolución, apenas una semana después de su entrada triunfal en La Habana, habló sin tregua por la televisión durante siete horas. Debe ser un récord mundial…”.

En 1996, la Imprenta Nacional de Colombia terminó de imprimir el libro de Álvaro Mutis, La mansión de Araucaíma y otros relatos, y en él apareció un prólogo escrito por García Márquez que, tal vez, concluyó meses antes de que la obra se conociera. O años. Se titula Mi amigo Mutis y el párrafo de entrada es el siguiente:

“Álvaro Mutis y yo habíamos hecho el pacto de no hablar en público el uno del otro, ni bien ni mal, como una vacuna contra la viruela de los elogios mutuos. Sin embargo, hace diez años justos y en ese mismo sitio, él violó aquel pacto de salubridad social, sólo porque no le gustó el peluquero que le recomendé. He esperado desde entonces una ocasión para comerme el plato frío de la venganza, y creo que no habrá otra más propicia que ésta”.

En 2003, Gabo prologó el libro El cerebro y el mito del yo, del científico Rodolfo Llinás. En uno de sus apartes afirma que “este libro maestro en el que Rodolfo Llinás propone la tesis casi lírica de que el cerebro, protegido por la coraza del cráneo, ha evolucionado hasta el punto de transmitirnos imágenes del mundo externo que –a diferencia de las plantas arraigadas– nos permiten movernos en libertad sobre la tierra. Más asombroso aún: son ensueños regidos por los sentidos en la oscuridad y el silencio absolutos, que al ser elaborados por el cerebro se convierten en nuestros pensamientos, deseos y temores. O –como pudo decirlo Calderón de la Barca- es el milagro racional de soñar con los ojos abiertos”.

El Áncora Editores presentó en 1997 el libro Memorias del expresidente Alberto Lleras Camargo y en él destaca el siguiente párrafo escrito por el prologuista Gabriel García Márquez:

“Lo conocí en Ciudad de México en la primavera de 1970. Apareció como un recuerdo de mi adolescencia bajo los árboles floridos del Paseo de la Reforma, con el vestido azul de rayas blancas con que solían uniformarse los hombres del poder (…) Después de un apretón de su mano cargada de una energía recóndita, me dijo: Camine y nos tomamos un trago”.

En 1984 fue publicado el libro Hemingway en Cuba, de Norberto Fuentes, quien nueve años después abandonaría la Isla gracias a la ayuda de García Márquez, autor del prólogo que catapultó el nombre del escritor cubano. El último párrafo de esa pieza literaria dice así:

“El resultado final es este reportaje encarnizado y clarificador de casi setecientas páginas que acabo de leer en sus originales, y que nos devuelve al Hemingway vivo y un poco pueril que muchos creíamos vislumbrar apenas entre las líneas de sus cuentos magistrales. El Hemingway nuestro: un hombre azorado por la incertidumbre y la brevedad de la vida, que nunca tuvo más de un invitado en su mesa y que logró descifrar como pocos en la historia humana los misterios prácticos del oficio más solitario del mundo”.

Asimismo, existen prólogos de García Márquez a un texto antológico de Cortázar, a La muerte en la Calle, cuentos de José Félix Fuenmayor, a un diccionario de uso del español actual, y a sus propias novelas Del amor y otros demonios y Doce cuentos peregrinos. En la última de las novelas citadas, el prologuista concluye así:

“Siempre he creído que toda versión de un cuento es mejor que la anterior. ¿Cómo saber entonces cuál debe ser la última? Es un secreto del oficio que no obedece a las leyes de la inteligencia sino a la magia de los instintos, como sabe la cocinera cuando está la sopa. De todos modos, por las dudas, no volveré a leerlos, como nunca he vuelto a leer ninguno de mis libros por temor de arrepentirme. El que los lea sabrá qué hacer con ellos. Por fortuna, para estos doce cuentos peregrinos terminar en el cesto de los papeles debe ser como el alivio de volver a casa”.
 
VARIACIONES ALREDEDOR DE UN TAL PRÓLOGO. No sería la primera vez que un texto apócrifo se atribuye a un escritor cruzado por el prestigio, la fama y la universalización de su obra. La historia de la literatura universal registra los más inverosímiles casos de suplantación, entrevistas falsas y textos inventados.

García Márquez no escapa a lo anterior; al contrario, ha sido víctima de los más divertidos disparates. Él mismo cuenta, en una columna publicada en 1982 y recopilada en Notas de prensa, que un día al despertar en su cama de México leyó en un periódico que había dictado una conferencia el día anterior en Las Palmas de Gran Canaria, al otro lado del océano. Seguidamente aclaró que no había estado en ese sitio ni el día anterior ni en los veintidós años precedentes.

Hace varios años circuló en internet el texto La marioneta de trapo, atribuido a Gabriel García Márquez. Era, en el fondo, su despedida de este mundo. El texto tenía el siguiente comienzo:

“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo, y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero, en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco y soñaría más. Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz…”.

El inusitado eco que tal texto tuvo en los medios, y el juego de otros más a la trampa tendida, obligó a que el mismo Nobel aclarara mediante su inconfundible desparpajo. Inicialmente dijo que el texto era tan malo que no valía la pena desmentirlo. Después agregó que lo que podría matarlo no era el cáncer que padecía sino la vergüenza de que alguien creyera que de verdad era él quien había escrito una cosa tan cursi.

Jaime Abello Banfi, director de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, FNPI, expresó a distintos medios que el texto era totalmente apócrifo; además, recordó que algo similar había ocurrido con Jorge Luis Borges, a quien se le atribuyó la autoría de un poema mediocre titulado Instantes.

Pregunto ahora a Abello por el prólogo a la edición de Cien años de soledad en wayuunaiki y me dice que no lo conoce, que no sabe nada del tal prólogo. “Voy a hablar con Jaime García Márquez a ver qué opina al respecto”, agregó.

En el mismo sentido se expresó Margarita Márquez Caballero, una de las fieles secretarias de García Márquez desde tiempos lejanos: “Sé del proyecto de traducir la obra de Gabo al wayuunaiki. Además, conozco a Félix Carrillo, director de ese proyecto; pero, desconozco lo del prólogo. Hablaré con Mercedes Barcha”, dijo.

Por su parte, el gabólogo Fernando Jaramillo me expuso las siguientes razones:

“Cuando publiqué en memorabiliaggm el prólogo de la edición de Cien años de soledad en wayuunaiki, mi celular no dejó de sonar para preguntarme si me había creido el cuento de que eso lo había escrito Gabo. Todos los gabiteros de 5 mil kilómetros a la redonda gritaron que esa vaina no es de Gabo. ¿Por qué no es de Gabo?, preguntamos los gabiteros. Primero, porque no tiene el tono, ni el ritmo ni la cadencia poética del estilo de Gabriel García Márquez. Y segundo, porque en la lista de los agradecimientos se nota mucho la mano del traductor, que es de quien decimos que escribió y firmó por García Márquez. Aunque, conociendo a Gabo, no tiene nada de raro que le haya dicho: ‘Escríbelo tú, ahí’. Para mamarnos gallo a todos”.

Y remata: “…Pero van a vender toda la edición en 15 minutos. Todos los coleccionistas de traducciones de Cien años de soledad en el mundo (que son miles), están a la espera de la publicación y me han pedido que los mantenga informados de ese momento. En La Guajira van a vender 2 ejemplares”.

La escritora, narradora, ensayista y profesora de literatura hispanoamericana en la Universidad Complutense de Madrid, Consuelo Triviño Anzola, autora de la novela La semilla de la ira, me señaló lo siguiente: “La verdad es que no soy experta en García Márquez, pero creo reconocer su estilo en las crónicas, en los prólogos y en algunas declaraciones suyas. El prólogo que se le adjudica aquí es tan neutro que, en mi humilde opinión, y sin el ánimo de polemizar con nadie, pudo haberlo escrito cualquier persona”.

El escritor, periodista, ensayista y crítico literario, Óscar Collazos, autor de 15 novelas y del libro García Márquez: La soledad y la gloria, su vida y su obra, me contesta de la siguiente forma: “Sabía que se estaba traduciendo Cien años de soledad al wayuunaiki. Si me piden un concepto sobre el estilo y lenguaje de ese prólogo, digo que no encuentro a Gabo en ninguna de sus líneas. ¿Cuándo lo escribió? Es una interpretación personal. Hay que dirigirse a Jaime García Márquez. Tal vez él pueda decir algo más preciso”.

El antropólogo, escritor y columnista de origen wayuu, Weildler Guerra, defiende con gran fervor la iniciativa de traducir Cien años de soledad a la lengua de etnia, y espera la obra con gran ansiedad; pero tiene su propia opinión acerca del prólogo:

“Dudo de que allí esté la prosa de Gabo. Esa no es su estética ni su ritmo, el cual luce descolorido. Ahí no está García Márquez. El piensa muy bien para elaborar cada frase. La prosa que conocemos de él es siempre fulgurante”.

En el mismo sentido se expresa la escritora y abogada wayuu, Estercilia Simanca Pushaina, quien agrega: “como lectora de García Márquez esperaba un prólogo en el que estuviera visible más él, quien siempre ha querido resaltar su origen materno. El prólogo me parece frío y distante. Siento, sin confirmarlo, que no es de la autoría de Gabo. Es más, creo que ni siquiera lo dictó”.

Finalmente, el escritor y poeta guajiro, Miguel Ángel López, ganador del concurso Casa de Las Américas, no sólo defiende la iniciativa con argumentos sólidos en los que la importancia radicaría en el símbolo de interculturalidad, sino que “ese texto no es prólogo, sólo es un escolio de agradecimiento de alguien ya cansado”.

PRÓLOGO

El siguiente es el prólogo atribuido a Gabriel García Márquez para la edición de Cien años de soledad en lengua wayuunaiki:
El recuerdo constante de la provincia de La Guajira me lleva al reencuentro con la mirada de mis abuelos, mi madre, hermanos, tíos y primos, regados por veredas y pueblos de esa tierra cálida y rebelde, ligada a mi alma de viajero indómito.
Aquí y ahora, me siento envuelto en ese universo que tanto me ha marcado: La Guajira. Y todo, porque mi primo Félix Carrillo Hinojosa se propuso lo que nunca se había pensado: traducir Cien años de soledad al wayuunaiki.
Al ver el texto del ejemplar de Cien años de soledad, traducido por nativos de la cultura Wayuu, me he sentido como Palabrero Mayor, en condiciones de expresar la fortaleza de esta raza de hombres cálidos y siempre impetuosos.
Y aquí estamos juntos, en un abrazo fraternal, que en nuestra tierra es eterno al escuchar qué han sentido al traducir al wayuunaiki, la obra que ha llevado al mítico pueblo de Macondo a muchos lectores en los más alejados rincones del mundo.
Hay que reconocer la intensa y laboriosa tarea de los traductores, asesores e ilustradores de La Guajira colombiana y venezolana que, en esa habla, es una sola.
Gracias a los traductores, María Margarita Pimienta, Jackeline Romero Epiayú, Edxa Montiel, Jorge Pocaterra, José Ángel Fernández, Luis Beltrán, los asesores Esteban Mosonyi, Nemesio Montiel, Pipo Álvarez, Clotilde Navarro, Justo Pérez y los ilustradores Robinson Arévalo y Guillermo Jayariyú, quienes reflejaron desde el universo Wayuu, la ficción de Cien años de soledad.

Gabriel García Márquez

ELMUNDO.com
El Cultural
Madrid – España
1º de junio de 2012