jueves, 26 de junio de 2014

Poesía




  POEMA DE ANTONIO DUMETT SEVILLA*
MI PAÍS



Quien fuera Antoine de Saint-Exupéry para volver a escribir…

O el principito al pronunciar: “Solo con el corazón se puede ver el bien; lo esencial es invisible para los ojos”.

Te aseguro sin duda alguna, traería a sus letras el país que gravita en mi ser.
Un país de proscritas fronteras, donde la tristeza y el exilio sombras son, arenas de prehistórica soledad.
Donde la amistad es libre del hierro que chamusca la piel.
Un país situado en el centro de mi alma. Ese, es mi país.
Allí las noches desgajan ríos con historias que narran mis sueños…
No necesito descoloridos visados ni un pasaporte general para refugiarme en él…
Y cada noche, como la música viajo a esa secreta región, navegando luna tras luna, para lavar mi conciencia manchada por el día canicular de la muerte, que habita en tu país…




*Seudónimo de Yehudah Abraham Dumetz Sevilla, Poeta y escritor colombiano. Graduado en Teología en la Escuela de Teología del Seminario Mayor de la Anglican Catholic Church (ACC) Santafé de Bogotá. Terminó estudios de Licenciatura en Educación y Humanidades con énfasis en Español e Inglés, de la Corporación Universitaria del Caribe. Miembro del Parlamento Nacional de Escritores; de la Asociación de Escritores de la Costa; presidente de la Unión de Escritores del Bajo Sinú UEBSI. Y miembro de la Tertulia Literaria El Bocachico Letrado. Actualmente es director Y maestro del taller literario “Candil de Palabra” en la Escuela de Artes y oficios de Lorica.
 



miércoles, 28 de mayo de 2014

NAZI FASCISMO O FANATISMO POLITICO


NAZI FASCITAS Y FANATISMO POLÍTICO
 
Por: Antonio Dumett Sevilla
 
Hace aproximadamente 284 años que en Colombia viene librándose una cruda, real, espantosa e interminable lucha de clases; donde la oligarquía financiera transnacionalizada y latifundista se enfrenta con todo su poder al heroico pueblo trabajador (Campesinos, obreros y el resto de gente simple como nosotros). El legado social de violencia que hoy heredamos es consecuencia de la desigualdad social, intolerancia y barbarie que durante los siglos. XIX y XX se fueron acumulando. Es una herencia con herida de venas abiertas, propinada por el cuchillo de la guerra civil bipartidista y, maquillada al amparo del nombre VIOLENCIA. Esta lesión sangrante de grandes proporciones que padece Colombia, hasta el momento no ha sido cauterizada, por el contrario hubo un intento por cambiar el curso de este país, pero el 9 de abril de 1948 la herida se abrió más con el asesinato del líder de la izquierda liberal Dr. Jorge Eliecer Gaitán; como consecuencia surge la guerrilla armada en el territorio.
Nueve años más tarde se quiso remediar con un vulgar torniquete al instaurarse el Frente Nacional bipartidista. Sin embargo, ya desde 1955 hasta nuestros días la herida se vino profundizando a pasos agigantados, hasta el punto de tornarse difícil pero no imposible de cerrar. Corre el 2014 y los colombianos de bien hacemos lo posible por cerrar la página sangrienta del horror a través del diálogo y no con el arma empuñada. Pues la paz no se hace con más sangre como algunos han afirmado en estos días.
En la actualidad, algunos de manera demagógica hablan de paz y democracia, pero sus dardos venenosos destilados a través del twiter demuestran lo contrario, en eso J Obdulio Gaviria y el expresidente Uribe son especialistas en revanchismo. Es muy fácil hablar de tolerancia y democracia en nuestro medio, aún más, cuando Colombia es uno de los países más convulsionados y azotados en Latinoamérica por este síndrome; ponerla en práctica es difícil más no imposible. Por tanto, es urgente entonces, que los movimientos y partidos políticos en especial sus conductores (Presidente y expresidentes, senadores, representantes, diputados, concejales y aspirante a Corporaciones Públicas) sean garantía y ejemplo para quienes los siguen y escuchan, pues el verdadero líder que propugna por el bienestar de sus coterráneos en una sociedad que pide vivir en paz y con democracia, es manejar una forma de conducta y pensamiento que al tiempo de expresarlo no generen ni desaten violencia en los ciudadanos.
No podemos seguir siendo fanáticos ni exacerbados de la palabra al tiempo de hacer uso de ella, hay que utilizarla moderadamente y con mesura. Si deseamos una sociedad de paz, tolerante y democrática se deben garantizar las diferentes maneras de expresión y pensamiento que todo ciudadano debe poseer, pero también, se deben permitir las formas de conductas y paradigmas existentes que no infieran daño alguno moral, espiritual o físico a sus habitantes.
Pero claro, a los dirigentes  del Centro Democrático se les ha olvidado que la verdadera actitud política es buscar el acuerdo con los demás, la coordinación y la organización entre mucho de lo que afecta a muchos. La actitud de su aspirante a la presidencia de la República, Iván Zuluaga (no quiero pensar cómo sería de presidente) y el de su grupo político liderado por el Dr. Uribe Vélez no ha dado frutos, por el contrario, ha imperado en ellos una estructura cognitiva dictatorial que bate como bandera el viejo postulado de Nicolás Maquiavelo: “EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS” para hacer cuanto está a su alcance y ganar “Simpatía y popularidad” a costa de mentiras y manipulaciones en una turba de squadristi que hoy llevan a cuestas el repudio de la sociedad, algunos presos o en el exilio y, otros afrontan cargos con la justicia. Su método nazi-fascista se ha convertido en el catecismo y doctrina que el capitalismo industrial, financiero y latifundista (El Régimen) viene dinamizando a través de una dictadura “democrática”, refrendada por la gran mayoría del constituyente primario y, en el que la verdadera democracia se ha difuminado, hasta el punto de no existir más, como afirmó Borges. Sino, una superstición difundida por el abuso de la estadística en la conciencia de muchos ignaros; cuyo rostro se revela cuando abiertamente inflinge el terror con el aval y el consentimiento político estatal para eliminar cualquier logro de aquellos que piensan diferentes. Y es que el régimen invisible a los ojo del constituyente primario (porque con hambre y desigualdad nadie tiene conciencia y mucho menos puede mirar bien) ha venido usando el látigo de fuego del catecismos fascho en el reparto de tierras que les favorezca a ellos y con un nuevo reordenamiento espacial territorial que les permita el expolio total de aquellos que poco tienen.
Nunca hay que olvidar que entre los años 2002 y 2010 el régimen (capitalismo transnacional y latifundista) consolida en Colombia con la persona del presidente Álvaro Uribe Vélez (una mezcla de Laureano Gómez con Julio César Turbay) un proceso socioeconómico en la que entrona a un grupúsculo de familias (Gánster) que convierten al poder legislativo y judicial en la herramienta perfecta para sus fines, “El Terrorismo de Estado”. Se acrecienta de manera vertiginosa la pobreza en el país, a la vez que se alimentan a los estómagos perforados por el punzón del sistema mediante las constantes migajas del programa “Familias en Acción” fábrica de mendigos y, al que el aparato mediático de los noticieros constantemente televisa, hasta que sus televidentes estén plenamente convencidos que el nazi fascista rostro de su presidente ahora ex, no es otro que el rostro del Espíritu Santo ayudándoles.
Mientras la desmesura de la guerra se eleva como un globo aerostático con los falsos positivos, las desapariciones forzadas, las torturas preventivas y demás métodos que la mano atizadora del régimen señale, artistas como los Zuletas cumplen su papel en pueblo haciendo apología al paramilitarismo en sus temas musicales “Que vivan los paramilitares, estamos en Astrea”. Ni se diga del que dice se habla español con “[…] que tengo la camisa negra  y debajo tengo el difunto tengo la camisa negra…”. Colombia entonces se erige como estado nazi fascista contemporáneo o posmoderno si el término se nos permite. La psicología en los medios de comunicación hace su lavado en las escuálidas mentes del pueblo hasta llevar a la veneración de culto al presidente Álvaro Uribe Vélez convertido ahora en un Füller enano y temido por todos
Con todos estos sucesos acaecidos en nuestra patria, todavía no ha habido pronunciamiento ya sea por radio o prensa escrita por parte de este Füller enano, condenando los hechos vandálicos cometidos por parte de sus seguidores contra la paz y la democracia bajo sus órdenes. Bien dice el viejo y conocido refrán “El que calla otorga” pero se sigue azuzando desde cualquier establo de finca y el titiritero moviendo los hilos, mas desde allí no se resucitan muertos dice los comentarios. Lo cierto es, que quedó en evidencia el estadio mental y cultural que estos desenfrenados poseen para solucionar los conflictos.
No solo estos desviados han propinaron en nuestro país daños materiales, sino que han puesto en peligro la seguridad ciudadana, causando traumas psicológicos en niños, jóvenes y adultos y, por lo que la ciudadanía pide que dichos actos cometidos contra el orden democrático no queden en la impunidad, para que en el futuro no se repitan. A estos líderes se les ha olvidado que en materia política la expresión más prestigiosa es “LOS MEDIOS JUSTIFICAN EL FIN” si de verdad queremos vivir en democracia, debemos educarnos para ello. El punto de partida es comprender que pensar y actuar democráticamente es una habilidad que como todas las otras requiere conocimiento y práctica.
La democracia es también modestia, disposición al cambio, a la reflexión autocrática, a tomar en serio el pensamiento del otro e implica igualmente la exigencia del respeto al otro, es decir, discutir con él sin agredirlo o violentarlo, sino tratando de conocer el grado de verdad que tienen sus opiniones pero sin dejar de defender el pensamiento propio.
No basta que algunos ciudadanos y dirigentes políticos tengan las creencias y aptitudes de la democracia. Recuerdo a JULIO CÉSAR de Shakespeare cuando abordó el problema humano de la dictadura. Los mejores ciudadanos de Roma se deciden a terminar con el mal, para ellos encarnado en CÉSAR. Cuando Bruto sale a la plaza para anunciarle al pueblo que es libre porque han asesinado a CÉSAR el pueblo entusiasmado responde: “HAGÁMOSLO CÉSAR”, el pueblo quería césares. El mal estaba en el pueblo carcomido por el fanatismo que lo precipitó por las aguas de la intolerancia.
El gran filósofo alemán Federico Nietzsche dijo: “el fanatismo es la única fuerza de voluntad de que son capaces los débiles”, precisamente porque los fanáticos han arrasado al mundo y las naciones varias veces. La tolerancia es el producto de la racionalidad, inteligencia y de la madurez. Le recuerdo al movimiento político Centro Democrático que lidera Álvaro Uribe Vélez, que la cultura de la democracia, es cultivo de altura, fruto de inteligentes renuncias y de inteligente empeño por dar aún mejores formas al modo de vivir y convivir de los ciudadanos (aunque se pierdan muchas elecciones y poder) de allí que requiera educación desde lo cultural y ejercicio permanente, como toda buena voz y, como todo buen canto.
 



martes, 9 de octubre de 2012


LOS LUNARES DE RAIMUNDO "RAYMOND" E GÓMEZCÁSSERES
 

Por: Nicolás Ramón Contreras Hernández.
RED INDEPENDENTISTA DEL CARIBE.
Observatorio Independiente de Medios.

                                                                 
Causa estupor académico y literario, el comentario del “escritor” Raymundo E Gómezcásseres, un literato bastante publicado en el periódico El Túnel, por varias de sus aseveraciones sobre el 8º Encuentro Internacional de Escritores Sucreños, porque además de ser incoherentes e inconsistentes con la moral y la ética del escritor, mucho más lo son con el alarde de literato de la tradición culterana, cuando le espeta al lector un latinajo de Agustín - un santificado teólogo de Calabria Italia del siglo XIII- el cual citaré en toda su extensión en el siguiente párrafo, a partir del cual, comento la nota publicada por el Meridiano de Córdoba, el día 21 de agosto del año 2012, sobre este evento realizado en Sincelejo (Sucre) del 30 de julio al 4 de agosto de 2012 y que tuvo la presencia de escritores de Venezuela, El Salvador y Palestina, a través del embajador de ese país y de escritores Colombo palestinos como Yehudah Abraham Dumetz Sevilla, mas conocido en el ámbito artístico como Antonio Dumett Sevilla, participación ésta, que indigestó las sensibilidades y estéticas pro-sionistas de Raymundo, que aparece firmando su escrito con la versión anglo de su nombre, "Raymond".
La cita mencionada en el párrafo anterior dice textualmente: “Ars est recta ratio factibilium” (El arte es el recto conocimiento de lo que se debe hacer)". Para quienes estuvimos en el evento, calificar la participación del embajador de Palestina Dr. Imad Nabil Jada´a, como un lunar, no sólo es una lamentable falacia en tan importante escritor, no tanto por las calificaciones dermatológicas aplicadas al evento como no deseables, es decir, la falta de público, sino porque cuanto al momento de la presentación de la embajada palestina- por el contrario- el teatro estuvo colmado y atento, escuchando la lectura y comentarios de poemas sobre el literato y acuarelista poético nacional de la Palestina ocupada, Mahmoud Darwish, un poeta famoso en los círculos literarios globales y mediterráneos especializados.

Darwish, fina pluma que denunció en sus versos a través de fábulas poéticas y acuarelas literarias los crímenes del sionismo, empleando hermosos símiles como el evento de José vendido por sus hermanos descrito en varios textos sacros del medio oriente, es un poeta casi desconocido en Colombia por varias razones, como el tutelaje pro sionista de las editoriales colombianas, aún embelesadas con el cuento del pueblo elegido y las lógicas de CNN y todo un mundo de aculturación judeocristiana, explotado por el sionista a través de novelistas, guionistas y cineastas orgánicos y beneficiarios de este emporio como Ken Follet, Robert Ludlum, John Le Carré, Graham Greene, Steven Spilberg o Jerry Bruckheimer, el niño maravilla de este grupo de propagandistas desde el arte, que nos han vendido el cuento goebbelsiano de moda desde 1954: "los palestinos son unos malvados psicópatas y los sionistas=judíos son los campeones de la justicia, que junto a las fuerzas del eje USA/OTAN, limpian el mundo de sabandijas indeseables, como por ejemplo, el Islam, a través de la CIA y el Mossad, los templarios de los siglos XX y XXI".

Y como la poesía de Darwish refuta ese cuentecito para niños grandes, en eso consistió el pecado de Antonio Dumett Sevilla (Yehudah Dumett Sevilla), Alex Montero y el embajador Imad Nabil Jada'a, quien pudo estar en esta cita literaria, gracias a que sobrevivió en Panamá hace varios años- hago la aclaración- a los ataques de los pistoleros del Mossad, esos sicarios "buenos", que defienden la (in) justicia exterminando a cuanta figura política contestataria del mundo árabe puedan asesinar, verbigracia los científicos iraníes o los sobrevivientes que deben recurrir a las armas para sobrevivir a sus bombardeos "buenos", hasta con fósforo blanco, como lo dijo el informe Gold Stone de la ONU, hecho precisamente por un abogado sudafricano de origen judío, quien pese a su retractación dejó en evidencia, que si bien los milicianos palestinos cometieron perfidia al usar símbolos y recursos médicos del hospital de Gaza, la fuerza aérea sionista cometió crímenes de lesa humanidad, al atacar indiscriminadamente población civil.

Por supuesto que ni el embajador, ni el asesor, ni mucho menos Antonio Dumett Sevilla (Yehudah Abraham Dumett Sevilla), el poeta entre dos aguas, el cordobés que escribe versos donde se funden el Mediterráneo y el río Sinú en las Aguas de la Ciénaga de Lorica, se dedicaron en palabras de "Raymond E", quien los acusa de, "hacer proselitismo político por la causa palestina", sino que por el contrario, ellos hicieron la tarea de dar a conocer a un escritor ignorado por muchos escritores que olvidan que, además del arte por el placer, también existe un arte comprometido en la poesía y la pintura, por ejemplo, entre los cuales se cuenta a Pablo Neruda, Miguel Ángel Asturias, Diego E Rivera, Oswaldo Guayasamín o el inmortal y casi nunca ponderado en las aguas politizadas del Nobel de literatura, el peruano César Vallejo. Los sindicados por Raymond/Raimundo de pecar contra los dogmas de la sionofilia, jamás contaron todo eso que yo he dicho en la argumentación de esta nota, en donde reitero que el arte no sólo tiene derecho a reflejar mundos e inspiraciones lúdicas interiores, sino mundos y realidades que además tienen que ver con la sociedad y el mundo exterior, que sustenta al poeta como ser histórico que ocupa un lugar en el tiempo y en el espacio.

Se entiende que es jodido para mentes con arteriosclerosis intelectual, que les desacomoden el huesito ontológico del "judío=sionismo=bueno", lo cual la delegación palestina jamás pretendió como intención manifiesta, pero de lo cual les acusa arteramente Raymond E. Si se hubiese tratado de eso, habrían tocado el tema de los judíos radicales de la Neturei Karta, que llaman a los sionistas farsantes y criminales tergiversadores de la Torah, esos que saludaron a Ahmadinejad en su visita a Nueva York y fueron catalogados por el fascismo y la ignorancia ilustrada de CNN en versión anglófona como "traidores", porque piensan que el reino de Dios (Yahvé/Jah) no es de este mundo, sino un reino espiritual que no tiene nada que ver con guerras e invasiones, un judaísmo que no es igual para nada a sionismo como nos han enseñado skinnerianamente a través de la repetición audiovisual y literaria de los grandes emporios editoriales y cinematográficos del sionismo. Neturei Karta por ejemplo, dice que en Palestina sólo debe existir un estado palestino y nada más, que es hasta herético hablar con base en la Torah, como se hace tradicionalmente desde el derecho internacional de las armas, de un estado judío en la Palestina ocupada.

A esa otra versión de los hechos, es a lo que temen personas como Raymond y por eso ladran con saña desde la ultraderecha de El Meridiano. Sin embargo yo creo que el otro lunar de esta nota de Raymond/Raimundo, está implícita en la inmoralidad literaria de cuestionar el homenaje a El Túnel, porque no son sucreños. Por paradojas de la vida, un profesor cordobés, Julio Díaz Miranda en San Antero Córdoba, desde el área de Lengua Castellana, promueve a escritores sucreños como Amaury Pérez Banquet, Ignacio Verbel Vergara, Roberto Montes Mathieus o incluso, escritores andinos de origen judío auténtico como Mario Mendoza el autor de “Satanás”, a través de su proyecto de literatura experiencial, en el cual los estudiantes van a los sitios natales del escritor o son recreados en la literatura, pese al bajo presupuesto, algo en lo cual lleva más tiempo Ignacio Verbel Vergara desde su puesto académico en Luis Patrón Rosano en Tolú, porque la literatura como el amor no se impone, es un espacio en los hábitos, por gusto, ejemplo de vida, gestión y seducción.

No Raymond, no se necesitan de cátedras de literatura sucreña ni nada de eso que nunca ha funcionado, como por ejemplo, las inservibles cátedras "afrocolombiana" o Simón Bolívar, lo que se necesita es voluntad y ganas y ver la literatura como un acto supremo que nos acerca al verdadero Dios de justicia, pues ni Dios ni la literatura por ser divinas, tienen fronteras, o de no, jamás existieran amores como el de Roberto Montes Mathieus y Miriam Castillo, ambos escritores y gestores literarios, sucreño él, cordobesa ella. El verdadero literato es humanista y no sectario, debe estar dispuesto a denunciar la injusticia venga de donde venga, no basta con escribir ensayos eruditos o echar latinajos a diestra y siniestra para descrestar lectores. Tampoco funcionan las cátedras con docentes con pereza literaria, secretarías y ministerios de educación dedicados a privatizar y no a acompañar procesos, por eso son inviables este tipo de propuestas, derretidas por la realidad de los contextos humanos e institucionales.

Además de los lunares de nuestro dermatólogo de las letras, en el octavo Encuentro se dieron animadas tertulias y disertaciones sesudas sobre la dialéctica global y local histórica entre arte y filosofía, como la de Dalín Miranda Salcedo y Numas Armando Gil; o ese soberbio conversatorio sobre desarrollo económico y región, conducido con mucha solvencia intelectual por Cristo García Tapia, y en el cual nuestras sobrias y lúcidas inteligencias (Adolfo Meisel Roca, Inaldo Acosta Chávez y Blas Ojeda) tocaron el tema de la Mojana, entre otros. O ese honesto, sapiente y experimentado conversatorio entre Adolfo Pacheco y Rubén Darío Salcedo sobre la música de acordeón del Caribe Colombiano, conducido con mucha elegancia por Julio Sierra Domínguez y Numas Armando Gil. Por eso repugnan notas como esta, de un académico que se rebaja al estatus más fascistoide de censor orgánico literario del sionismo.

Estoy seguro que se le quedó engatillado a Raymond E, su lunarcito por la presencia de Piedad Córdoba, Iván Cepeda y los sobrevivientes del exterminio paramilitar en pro del latifundismo de los Montes de María, que ahora lo son de Eh Ave María Pues, a pesar de la ley de víctimas, pues siguen en poder de los representantes andinos de la plomocracia. Por tener esa audacia, festejamos quienes vemos la literatura como un escenario abierto al debate y a la creación, la presencia al frente de El Fondo Mixto, de escritores exitosos como José Luis González Mendoza, quien junto a José Ramón Mercado, en versos en nada distintos a los de Mahmoud Darwish, denunciaron los exilios forzados por la ocupación latifundista armada de terratenientes del eje Antioquia/Región Caribe, que aún pasean su sombra siniestra por los Montes de María…Tal vez por eso los mochuelos se han ido a cantar a otro mundo y a otra parte, exiliados por balas paramilitares y talas, hechas con el lenguaje de las motosierras.


PD: hoy 8 de octubre de 2012, se denuncia un nuevo ataque aéreo sobre la franja de Gaza por parte de los genocidas "buenos" del estado de Israel, quienes desde sus fuerzas aéreas bombardearon a civiles desarmados, incluso con armas prohibidas por ser químicas, como el fósforo blanco. Lunes 8 de Octubre de 2012, 01:16 am. Ataque de Israel a Gaza deja dos palestinos muertos y 11 heridos

 

martes, 26 de junio de 2012

Un tal prólogo de García Márquez

Por JAIME DE LA HOZ SIMANCA*


Una de las razones que esgrime el editor Fernando Jaramillo, reconocido gabólogo, para afirmar que el prólogo que supuestamente escribió Gabriel García Márquez para la edición de Cien Años de Soledad en lengua wayunaaiki no es de su autoría, es la de que el mago de Aracataca no ha escrito más después de la aparición de la novela Memoria de mis putas tristes, publicada en 2004 por el Grupo Editorial Norma y Mondadori.

Jaramillo –gabitero, como a sí mismo se llama–, es el creador de memorabiliaggm, el portal de internet que rastrea la vida y obra de García Márquez y en el que aparecen, desde 1999, en estricto orden, todos los textos y referencias que se publican del Premio Nobel, casi todos los días, en los más recónditos espacios de revistas y periódicos del mundo hispanoamericano. En ese mismo portal también está el controvertido prólogo –reproducido del que publicó en exclusiva el diario El Heraldo en la edición del 18 de abril de 2012–, y sobre el cual opinaron escritores y periodistas, entre ellos, el cronista Alberto Salcedo Ramos, quien dijo, segundos antes de explotar una sonora carcajada: “Si ese prólogo lo escribió García Márquez, entonces yo escribí La Divina Comedia”. Pero las dudas son mayores, como se verá más adelante.

Reconocidos diarios de América, como El Comercio, de Ecuador, presentaron la noticia del prólogo como si hubiera sido una reaparición del Nobel después de un largo y justificado silencio. Otros, lo han reproducido sin comentarios al margen; pero, entre seguidores, conocedores, gabólatras y simples lectores de su obra, las suspicacias alcanzan niveles de mayor altura. Varios escritores consultados prefirieron salidas diplomáticas o gambetas cortas. Uno de ellos afirmó: “No quiero líos. Esta vez paso”.

En 2010 se habló por primera vez, públicamente, acerca de la traducción de Cien Años de Soledad al wayuunaiki, lengua que hablan quinientos mil indígenas de la etnia wayuu distribuidos entre el departamento de La Guajira y el Estado Zulia de Venezuela. Según el Documento de Política Etnoeducativa No. 2 del Ministerio de Educación Nacional, Tomo II, el 71% de la población wayuu no lee ni escribe español.

Gabriel García Márquez y su familia han mostrado siempre sus simpatías por La Guajira, tierra donde nacieron Luisa Santiaga Márquez, madre del escritor, y Nicolás Márquez, abuelo del mismo. Su abuela, Tranquilina Iguarán, es de origen wayuu. En Cien años de soledad son visibles dos personajes de esa comunidad: Visitación y Cataure, quienes arriban a Macondo con la peste del insomnio.

Inicialmente se llevó a cabo una reunión en medio del Festival indígena de Uribia de 2010, y en ella participaron prestigiosos lingüistas y especialistas del español y el wayuunaiki, al igual que la Ministra de Educación de entonces, Paula Moreno, quien avaló el proyecto que también integran asesores e ilustradores de la obra. Después de posteriores encuentros, entre el 18 y 20 de mayo pasado, el grupo apareció en Riohacha, donde adelantó varias sesiones de trabajo. Pero días antes, el mundo macondiano fue sorprendido con la publicación de un extraño prólogo de seis breves párrafos en cuyo final aparece el nombre de Gabriel García Márquez.

LOS PRÓLOGOS DE GABO. La reciente información sobre el último prólogo atribuido a García Márquez explica que es el cuarto que escribe a lo largo de su dilatada carrera; sin embargo, al aguijonear los recuerdos, o al echar un vistazo a su abundante producción literaria, es evidente que el número de prólogos escritos por Gabo se extravía en un laberinto de presentaciones, reseñas de primeras páginas de las obras, prefacios e introducciones que diluyen cualquier conteo que se intente. Hay muchos prólogos memorables de electrizantes metáforas y giros asombrosos que reducen al de la edición de Cien años de soledad en wayuunaiki a un simple escolio de principiante.

Así, a vuelapluma, registra uno al Gabo prologuista al encontrar su firma y el año –83– al final del texto que anteceden las notas y caricaturas de Héctor Osuna, quien ese mismo año publicó el libro Osuna de frente. En tal prólogo, titulado La historia vista de espaldas, remata nuestro Nobel de literatura:

“Su negocio parece ser la salvación de las almas. Y su única posición legítima, en consecuencia, sólo puede ser la de los cristianos primitivos, que en el circo romano se dejaban comer por los leones cantando plegarias de amor, porque estaban tan convencidos como Osuna de que en la lógica de Dios eran ellos quienes se estaban comiendo a los leones”.

Cuatro años después, la editorial Mondadori publicó el libro Habla Fidel, escrito por el veterano periodista italiano Gianni Mina. Se trata de una extensa entrevista que alcanzan las 350 páginas, incluido el deslumbrante y extenso prólogo de García Márquez, quien lo titula así: Fidel Castro: el oficio de la palabra hablada. Dicho prólogo comienza de la siguiente manera:

“Refiriéndose a un visitante extranjero al que había acompañado durante una semana en una gira por el interior de Cuba, Fidel Castro dijo: ‘Cómo hablará ese hombre, que habla más que yo’. Basta conocer un poco a Fidel Castro para saber que era una exageración suya, y de las más grandes, pues no es posible concebir a alguien más adicto que él al hábito de la conversación. Su devoción por la palabra es casi mágica. Al principio de la revolución, apenas una semana después de su entrada triunfal en La Habana, habló sin tregua por la televisión durante siete horas. Debe ser un récord mundial…”.

En 1996, la Imprenta Nacional de Colombia terminó de imprimir el libro de Álvaro Mutis, La mansión de Araucaíma y otros relatos, y en él apareció un prólogo escrito por García Márquez que, tal vez, concluyó meses antes de que la obra se conociera. O años. Se titula Mi amigo Mutis y el párrafo de entrada es el siguiente:

“Álvaro Mutis y yo habíamos hecho el pacto de no hablar en público el uno del otro, ni bien ni mal, como una vacuna contra la viruela de los elogios mutuos. Sin embargo, hace diez años justos y en ese mismo sitio, él violó aquel pacto de salubridad social, sólo porque no le gustó el peluquero que le recomendé. He esperado desde entonces una ocasión para comerme el plato frío de la venganza, y creo que no habrá otra más propicia que ésta”.

En 2003, Gabo prologó el libro El cerebro y el mito del yo, del científico Rodolfo Llinás. En uno de sus apartes afirma que “este libro maestro en el que Rodolfo Llinás propone la tesis casi lírica de que el cerebro, protegido por la coraza del cráneo, ha evolucionado hasta el punto de transmitirnos imágenes del mundo externo que –a diferencia de las plantas arraigadas– nos permiten movernos en libertad sobre la tierra. Más asombroso aún: son ensueños regidos por los sentidos en la oscuridad y el silencio absolutos, que al ser elaborados por el cerebro se convierten en nuestros pensamientos, deseos y temores. O –como pudo decirlo Calderón de la Barca- es el milagro racional de soñar con los ojos abiertos”.

El Áncora Editores presentó en 1997 el libro Memorias del expresidente Alberto Lleras Camargo y en él destaca el siguiente párrafo escrito por el prologuista Gabriel García Márquez:

“Lo conocí en Ciudad de México en la primavera de 1970. Apareció como un recuerdo de mi adolescencia bajo los árboles floridos del Paseo de la Reforma, con el vestido azul de rayas blancas con que solían uniformarse los hombres del poder (…) Después de un apretón de su mano cargada de una energía recóndita, me dijo: Camine y nos tomamos un trago”.

En 1984 fue publicado el libro Hemingway en Cuba, de Norberto Fuentes, quien nueve años después abandonaría la Isla gracias a la ayuda de García Márquez, autor del prólogo que catapultó el nombre del escritor cubano. El último párrafo de esa pieza literaria dice así:

“El resultado final es este reportaje encarnizado y clarificador de casi setecientas páginas que acabo de leer en sus originales, y que nos devuelve al Hemingway vivo y un poco pueril que muchos creíamos vislumbrar apenas entre las líneas de sus cuentos magistrales. El Hemingway nuestro: un hombre azorado por la incertidumbre y la brevedad de la vida, que nunca tuvo más de un invitado en su mesa y que logró descifrar como pocos en la historia humana los misterios prácticos del oficio más solitario del mundo”.

Asimismo, existen prólogos de García Márquez a un texto antológico de Cortázar, a La muerte en la Calle, cuentos de José Félix Fuenmayor, a un diccionario de uso del español actual, y a sus propias novelas Del amor y otros demonios y Doce cuentos peregrinos. En la última de las novelas citadas, el prologuista concluye así:

“Siempre he creído que toda versión de un cuento es mejor que la anterior. ¿Cómo saber entonces cuál debe ser la última? Es un secreto del oficio que no obedece a las leyes de la inteligencia sino a la magia de los instintos, como sabe la cocinera cuando está la sopa. De todos modos, por las dudas, no volveré a leerlos, como nunca he vuelto a leer ninguno de mis libros por temor de arrepentirme. El que los lea sabrá qué hacer con ellos. Por fortuna, para estos doce cuentos peregrinos terminar en el cesto de los papeles debe ser como el alivio de volver a casa”.
 
VARIACIONES ALREDEDOR DE UN TAL PRÓLOGO. No sería la primera vez que un texto apócrifo se atribuye a un escritor cruzado por el prestigio, la fama y la universalización de su obra. La historia de la literatura universal registra los más inverosímiles casos de suplantación, entrevistas falsas y textos inventados.

García Márquez no escapa a lo anterior; al contrario, ha sido víctima de los más divertidos disparates. Él mismo cuenta, en una columna publicada en 1982 y recopilada en Notas de prensa, que un día al despertar en su cama de México leyó en un periódico que había dictado una conferencia el día anterior en Las Palmas de Gran Canaria, al otro lado del océano. Seguidamente aclaró que no había estado en ese sitio ni el día anterior ni en los veintidós años precedentes.

Hace varios años circuló en internet el texto La marioneta de trapo, atribuido a Gabriel García Márquez. Era, en el fondo, su despedida de este mundo. El texto tenía el siguiente comienzo:

“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo, y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero, en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco y soñaría más. Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz…”.

El inusitado eco que tal texto tuvo en los medios, y el juego de otros más a la trampa tendida, obligó a que el mismo Nobel aclarara mediante su inconfundible desparpajo. Inicialmente dijo que el texto era tan malo que no valía la pena desmentirlo. Después agregó que lo que podría matarlo no era el cáncer que padecía sino la vergüenza de que alguien creyera que de verdad era él quien había escrito una cosa tan cursi.

Jaime Abello Banfi, director de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, FNPI, expresó a distintos medios que el texto era totalmente apócrifo; además, recordó que algo similar había ocurrido con Jorge Luis Borges, a quien se le atribuyó la autoría de un poema mediocre titulado Instantes.

Pregunto ahora a Abello por el prólogo a la edición de Cien años de soledad en wayuunaiki y me dice que no lo conoce, que no sabe nada del tal prólogo. “Voy a hablar con Jaime García Márquez a ver qué opina al respecto”, agregó.

En el mismo sentido se expresó Margarita Márquez Caballero, una de las fieles secretarias de García Márquez desde tiempos lejanos: “Sé del proyecto de traducir la obra de Gabo al wayuunaiki. Además, conozco a Félix Carrillo, director de ese proyecto; pero, desconozco lo del prólogo. Hablaré con Mercedes Barcha”, dijo.

Por su parte, el gabólogo Fernando Jaramillo me expuso las siguientes razones:

“Cuando publiqué en memorabiliaggm el prólogo de la edición de Cien años de soledad en wayuunaiki, mi celular no dejó de sonar para preguntarme si me había creido el cuento de que eso lo había escrito Gabo. Todos los gabiteros de 5 mil kilómetros a la redonda gritaron que esa vaina no es de Gabo. ¿Por qué no es de Gabo?, preguntamos los gabiteros. Primero, porque no tiene el tono, ni el ritmo ni la cadencia poética del estilo de Gabriel García Márquez. Y segundo, porque en la lista de los agradecimientos se nota mucho la mano del traductor, que es de quien decimos que escribió y firmó por García Márquez. Aunque, conociendo a Gabo, no tiene nada de raro que le haya dicho: ‘Escríbelo tú, ahí’. Para mamarnos gallo a todos”.

Y remata: “…Pero van a vender toda la edición en 15 minutos. Todos los coleccionistas de traducciones de Cien años de soledad en el mundo (que son miles), están a la espera de la publicación y me han pedido que los mantenga informados de ese momento. En La Guajira van a vender 2 ejemplares”.

La escritora, narradora, ensayista y profesora de literatura hispanoamericana en la Universidad Complutense de Madrid, Consuelo Triviño Anzola, autora de la novela La semilla de la ira, me señaló lo siguiente: “La verdad es que no soy experta en García Márquez, pero creo reconocer su estilo en las crónicas, en los prólogos y en algunas declaraciones suyas. El prólogo que se le adjudica aquí es tan neutro que, en mi humilde opinión, y sin el ánimo de polemizar con nadie, pudo haberlo escrito cualquier persona”.

El escritor, periodista, ensayista y crítico literario, Óscar Collazos, autor de 15 novelas y del libro García Márquez: La soledad y la gloria, su vida y su obra, me contesta de la siguiente forma: “Sabía que se estaba traduciendo Cien años de soledad al wayuunaiki. Si me piden un concepto sobre el estilo y lenguaje de ese prólogo, digo que no encuentro a Gabo en ninguna de sus líneas. ¿Cuándo lo escribió? Es una interpretación personal. Hay que dirigirse a Jaime García Márquez. Tal vez él pueda decir algo más preciso”.

El antropólogo, escritor y columnista de origen wayuu, Weildler Guerra, defiende con gran fervor la iniciativa de traducir Cien años de soledad a la lengua de etnia, y espera la obra con gran ansiedad; pero tiene su propia opinión acerca del prólogo:

“Dudo de que allí esté la prosa de Gabo. Esa no es su estética ni su ritmo, el cual luce descolorido. Ahí no está García Márquez. El piensa muy bien para elaborar cada frase. La prosa que conocemos de él es siempre fulgurante”.

En el mismo sentido se expresa la escritora y abogada wayuu, Estercilia Simanca Pushaina, quien agrega: “como lectora de García Márquez esperaba un prólogo en el que estuviera visible más él, quien siempre ha querido resaltar su origen materno. El prólogo me parece frío y distante. Siento, sin confirmarlo, que no es de la autoría de Gabo. Es más, creo que ni siquiera lo dictó”.

Finalmente, el escritor y poeta guajiro, Miguel Ángel López, ganador del concurso Casa de Las Américas, no sólo defiende la iniciativa con argumentos sólidos en los que la importancia radicaría en el símbolo de interculturalidad, sino que “ese texto no es prólogo, sólo es un escolio de agradecimiento de alguien ya cansado”.

PRÓLOGO

El siguiente es el prólogo atribuido a Gabriel García Márquez para la edición de Cien años de soledad en lengua wayuunaiki:
El recuerdo constante de la provincia de La Guajira me lleva al reencuentro con la mirada de mis abuelos, mi madre, hermanos, tíos y primos, regados por veredas y pueblos de esa tierra cálida y rebelde, ligada a mi alma de viajero indómito.
Aquí y ahora, me siento envuelto en ese universo que tanto me ha marcado: La Guajira. Y todo, porque mi primo Félix Carrillo Hinojosa se propuso lo que nunca se había pensado: traducir Cien años de soledad al wayuunaiki.
Al ver el texto del ejemplar de Cien años de soledad, traducido por nativos de la cultura Wayuu, me he sentido como Palabrero Mayor, en condiciones de expresar la fortaleza de esta raza de hombres cálidos y siempre impetuosos.
Y aquí estamos juntos, en un abrazo fraternal, que en nuestra tierra es eterno al escuchar qué han sentido al traducir al wayuunaiki, la obra que ha llevado al mítico pueblo de Macondo a muchos lectores en los más alejados rincones del mundo.
Hay que reconocer la intensa y laboriosa tarea de los traductores, asesores e ilustradores de La Guajira colombiana y venezolana que, en esa habla, es una sola.
Gracias a los traductores, María Margarita Pimienta, Jackeline Romero Epiayú, Edxa Montiel, Jorge Pocaterra, José Ángel Fernández, Luis Beltrán, los asesores Esteban Mosonyi, Nemesio Montiel, Pipo Álvarez, Clotilde Navarro, Justo Pérez y los ilustradores Robinson Arévalo y Guillermo Jayariyú, quienes reflejaron desde el universo Wayuu, la ficción de Cien años de soledad.

Gabriel García Márquez

ELMUNDO.com
El Cultural
Madrid – España
1º de junio de 2012


lunes, 18 de junio de 2012

EL PENSAMIENTO DE ALBERT CAMUS



Por Carlos Fuentes
Los hombres y mujeres de mi generación leímos ávidamente a dos autores franceses: Albert Camus y Jean-Paul Sartre. Contemporáneos entre sí, representaban para muchos de nosotros una modernidad conflictiva. Acaso Camus era mejor escritor que Sartre, aunque éste nos diese obras como La náusea, Las palabras, los ensayos críticos de Situaciones y el gran estudio sobre Jean Genet, al lado de obras dramáticas que André Malraux consideraba “Teatro de Bulevar” y de libros filosóficos densos. Camus, en cambio, escribió novelas de estilo diáfano (El extranjero, La peste, La caída), obras de teatro discutibles y ensayos extraordinarios (El mito de Sísifo, El hombre rebelde) que lo llevaron a separarse de Sartre, pues mientras éste denunció la invasión de Hungría y al estalinismo, propuso un marxismo “particular” adaptado a la realidad de cada país. Camus, en cambio, desarrolló un pensamiento opuesto a toda “teología totalitaria”, consciente del absurdo humano y de las formas de la rebelión histórica, conduciendo a una reflexión sobre el terrorismo, de gran actualidad. Sartre y Camus: hermanos en la posguerra, enemigos en la guerra fría.
 


Subrayo que Camus, ante todo, fue un periodista totalmente inmerso en la reconstrucción de los órganos de opinión pública franceses después de la guerra y de la ocupación nazi. Como director del diario Combat (digno de su nombre) Camus se negó a admitir que la prensa fuese refugio de “literatos reprimidos, filósofos amargados o profesores arrepentidos”. El periodismo no era exilio: era reino, y en el reino de la prensa, lo efímero es lo que definía la condición humana. Los peligros del periodismo, según Camus, eran someterse al poder del dinero, halagar, vulgarizar, mutilar la verdad con pretextos ideológicos: el desprecio al lector.
En cambio, una prensa libre, inteligente y creativa respeta a las personas a las que se dirige y cuando lo hace, es el oficio más hermoso. Le irritaba que alguien pudiese ser periodista y despreciar el oficio. Claro que ser periodista significa hacerse de enemigos. Mas ¿no es esto inevitable en una sociedad de “la malignidad, la denigración y la mentira sistemáticas"? Camus estaba muy cerca de otro premio Nobel de Literatura, François Mauriac, cuando éste declaraba que el periodismo “es el único género al que le conviene la expresión de literatura comprometida”. Y añadía Mauriac que él no separaba el valor literario del valor del compromiso. Para Camus, periodismo era cultura y lo que degrada a la cultura conduce a la servidumbre.
Señalo lo anterior para llegar al tema que obsesionó a Camus y que hoy está en el centro de la preocupación política nacional e internacional: el terror. Aplicado a la política a partir de la Revolución Francesa entre 1793 y 1794, el terror fue visto por Camus como un correlato de la historia. El hombre no nació para la historia, explicó Albert Camus, pero la historia nos impone deberes a los que no podemos negarnos. Uno de ellos es oponernos a quienes creen que poseen, absolutamente, la razón —los dogmáticos— y tratan de imponerla en nombre de la verdad. Pero la verdad, se pregunta Camus, ¿no es “misteriosa, huidiza y debe ser siempre reconquistada”? El pensamiento totalitario dice que no. La verdad ya existe y yo —Iglesia, Estado, empresa, partido— ya la poseo.
¿Y quienes la sufren? Camus toma partido no al servicio de quienes hacen la historia, sino a favor de quienes la sufren. El terrorismo es una forma extrema de dar la muerte y justificarla, conduciendo a las bodas sangrientas del terror y la represión. En nombre de la razón, el terrorismo abdica de la razón, pone la fuerza al servicio del mal hecho a los demás y representa una energía desviada y cruel. El terrorismo mutila a quien comete el acto y también al que lo sufre. Y Camus no obvia la verdad. Puede haber un terrorismo individual, pero también un terrorismo ideológico y religioso y un terrorismo de Estado. Que cada cual se ponga el saco que le convenga. Hay una tensión permanente, nos advierte Camus, entre lo inevitable y lo injustificable. Es posible que el fin justifique los medios, ¿pero quién justifica el fin mismo? Esta gran cuestión política no la resuelve Camus. La plantea. Lo hace, claro, a partir de su condición de escritor-periodista, ensayista, novelista, autor dramático. Capturado —como todos— entre la voluntad de ser moral y todo lo que le impide serlo. Entre las ganas de ser dichoso y la imposibilidad de acceder a una dicha plena.

 
Camus recibió el Premio Nobel de Literatura en 1957, a los 44 años, como si Estocolmo previese, apresurada, la breve vida del escritor. Porque su distancia de lo que entonces pasaba por ortodoxia (de derecha o de izquierda) le valió toda suerte de epítetos. Boy scout, moral de la Cruz Roja, escritor edificante, santo sin Dios, experto en coartadas, traficante de opio..., y el elogio-cachetada de su antiguo amigo, ahora enemigo, Sartre: “Camus escribe demasiado bien”.
Camus respondería que no se gana la justicia condenando a varias generaciones a la injusticia. Que existen la belleza y los humillados: ¿cómo serle fiel a ambos? Que más vale no agradar que doblegarse para quedar bien. Que la fama es un entierro prematuro porque niega el futuro y el derecho que todos tenemos de cambiar. Que no importa el tiempo que nos conceda la vida, sino cómo empleamos el tiempo. Y que no nos podemos separar de la historia, pero la podemos enfrentar críticamente.
Muy discutida fue la posición de Camus respecto a su patria natal, Argelia. El autor se ganó severos ataques por recordar que Argelia no era sólo musulmana, que no debía ceder ante los fanáticos y que al cabo era necesario vivir juntos y en paz o morir juntos y en guerra, acentuando la soledad de argelinos y franceses, así como la desgracia de ambos.
Superada por la historia tal disyuntiva, cabría hoy hacer la misma pregunta a israelíes y palestinos, pues la oportunidad de convivir, entender y abandonar el odio y la violencia son opciones constantes de la historia y la historia, nos recordó Albert Camus, es la tensión entre lo inevitable y lo insustituible.



sábado, 16 de junio de 2012

ESCRITORES DE LORICA

 

ESCRITORES DE SANTA CRUZ DE LORICA

La memoria de la ciudad es un poderoso río que a diario fluye por el amplio paisaje de nuestro relieve cultural. Sus aguas como el espíritu humano, emprenden nuevos cauces de afirmación en la prolongación de la memoria de estos escritores colombianos, nacidos en Lorica. Por ello, los pueblos, las ciudades y sus espacios juegan un papel primordial en la expresión de los valores y en la conformación de su identidad. Santa Cruz de Lorica, antigua Capitanía á Guerra y posteriormente capital de provincia del viejo Bolívar, se constituyo en el lugar que durante dos siglos y algo más desarrolló una profunda convivencia, producto de las mezclas étnicas y culturales. Lo que ha permitido en este poblado ribereño un gran desarrollo literario y cultural.
Allí en Lorica han nacido criaturas de la cultura regional, nacional e internacional como los hermanos Zapata Olivella: Manuel, Delia y Juan; José Dolores Zarante, David Sánchez Juliao, Francisco Corrales Lugo, Fernando Díaz Díaz, Enrique Córdoba Rocha, Roberto Burgos Ojeda, Nelson Castillo Pérez; Antonio Dumett Sevilla, José Palomo Zurique, y Félix Manzur Jattín entre otros. Ya que este mágico sitio llamado Lorica de angostas calles y trazado de laberinto es una ciudad que se vive a través de los recorridos por su centro histórico, donde se alzan las vetustas edificaciones republicanas que nos hablan de su pasado. La Antigua y Señorial, creada por los recuerdos y las imágenes que aparecen y desaparecen en sus habitantes, presenta a continuación sus más ilustres hijos. Dentro de los que se destacan:
MANUEL ZAPATA OLIVELLA

(Santa Cruz de Lorica, 17 de marzo de 1920 - Bogotá, 19 de noviembre de 2004) fue un médico, antropólogo y escritor colombiano, el más importante representante de la literatura afrocolombiana. Estudió Medicina en la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. De 1943 a 1947 viajó por América Central y México ejerciendo los más diversos oficios. Durante su estancia en México, escribió la novela no publicada "Arroz Amargo". Como etnógrafo, publicó varios estudios sobre las culturas de los negros de Colombia. Enseñó en varias universidades de Estados Unidos, Canadá, Centroamérica, y África. Fundó y dirigió la revista de literatura Letras Nacionales.
El tema principal de la narrativa de Zapata Olivella es la historia y la cultura de los habitantes del caribe colombiano, en especial la vivencia de los negros e indígenas. Su obra más importante es la novela “Changó, el Gran Putas” (1983), una extensa obra que se propone como la epopeya de los afroamericanos, narrando sus orígenes en África, las historias de los negros cimarrones en Cartagena y la independencia de Haití, hasta llegar a la lucha contra la segregación en Estados Unidos. Su novela anterior “En Chimá nace un Santo” (1964), fue finalista en dos concursos legendarios, el Esso de 1963, en que fue derrotada por Gabriel García Márquez con La mala hora y el Premio de Novela Breve Seix Barral, cuyo primer puesto fue para La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa.
Obras
Novelas
1947 - Tierra mojada
1960 - La calle 10
1963 - Detrás del rostro
1963 - Chambacú, corral de negros
1964 - En Chimá nace un santo
1983 - Changó, el Gran Putas
Relato breve
1948 - Pasión vagabunda
1952 - He visto la noche
1954 - China 6 a.m.
1961 - Cuentos de muerte y libertad
1962 - El cirujano de la selva
1967 - ¿Quién dio el fusil a Oswald?
2003 - Fábulas de Tamalameque: los animales hablan de paz.
DAVID SÁNCHEZ JULIAO

(Lorica, 24 de noviembre de 1945 – Bogotá D.C., 9 de febrero de 2011). Fue un escritor, periodista, cuentista y diplomático colombiano.
Publicó novelas exitosas, cuentos, fábulas, historias para niños y testimonios escritos y grabados de viva voz con prestigiosas editoriales de Colombia y otros países. Fue varias veces premio nacional de cuento, lo mismo que de libro de cuentos y Premio Nacional de Novela Plaza y Janés con “Pero sigo siendo el Rey”. De esta novela, como de otras de sus obras, se ha hecho una versión para televisión difundida ampliamente en muchas lenguas.
Sus historias grabadas han merecido cinco galardones de Disco de Platino Sonolux y Disco de Oro M.T.M y, las adaptaciones de sus obras para cine y televisión han merecido diecisiete Premios India Catalina en el Festival de Cine de Cartagena. Sánchez Juliao ha sido traducido a doce idiomas y residió, por razones académicas y diplomáticas, en cuatro continentes. Fue profesor invitado en universidades de Norte y Sur América, Europa, Asia, África y Oceanía, continentes en los cuales ha residido por años. Fue embajador de Colombia en la India y en Egipto entre 1991 y 1995, países en los que, mientras ejercía sus funciones de Jefe de Misión Diplomática, se desempeñó como profesor universitario ad honorem. Obtuvo el Premio Internacional Dulcinea 2000 otorgado por la Asociación Cervantina de Barcelona. La Fundación Libros y Letras le otorgaron el Premio Nacional de Literatura 2003 por Vida y Obra. En 2011 preparaba un nuevo libro sobre viajes, un primer libro de poemas y una nueva novela. Su última aparición en público, fue el 6 de febrero de 2011, en el municipio de Puerto Colombia, Atlántico; al que asistió como invitado especial, por parte de la Fundación Puerto Colombia, para un conversatorio junto al cineasta Ernesto McCausland, con motivo de la apertura del Cine-Club.
David Sánchez Juliao fue el primer escritor en el mundo en grabar un audiolibro en 1975 en un casete en el cual grabó por un lado ¿Porqué me llevas al hospital en canoa, papá? y por el otro El flecha ganando varios premios tales como Disco de Oro y el Disco de Platino que popularizaron el formato.
OBRAS
¿Por qué me llevas al hospital en canoa, papá? (1973)
Historias de Racamandaca (1974)
El arca de Noé (1976)
Cachaco, palomo y gato (1977)
El flecha
Pero sigo siendo el rey (1983)
Mi sangre aunque plebeya (1986)
Buenos días, América (1988)
El país más hermoso del mundo
Dulce veneno moreno
Fosforito
La cucarachita Martínez
El flecha II

JUAN ZAPATA OLIVELLA

Nació en el municipio de Lorica-Córdoba el 9 de septiembre de 1922. Muere el 21 de septiembre en Cartagena de Inidas. Médico, escritor, periodista y diplomático. Estudió medicina en la Universidad de Cartagena, se especializó en pediatría en México. En los poemas de Zapata Olivella, predominan los temas populares, la negritud y la infancia. Fue iniciador de movimientos por los derechos de los negros en Colombia.
Obras
Gaitas bajo el sol (1968)
Campanario incesante (1969)
 Bullanguero (1974)
Albedrío total,
Amor en azul transparente,
El color de la poesía (1982)             
Poemario del Mundo Nuevo. Editorial plaza y janes (1989)

NELSON CASTILLO PÉREZ

Nace en Lorica, en 1953. Licenciado en Filología e idiomas de la Universidad del Atlántico. Profesor de literatura en la Universidad de Córdoba. Dos veces premio Nacional de Literatura Colombiana, en Novelas y en Cuentos. Ha publicado ocho libros:
Obras
El hombre que atrapó la noche (1980)
Conspiración contra Bertilda (1985)
Vestido nuevo y otros amores (1986)
Las Alas del Olvido y Otros Desencuentros. Ediciones Fondo Mixto de Cultura Córdoba- (1997
El método de la Redacción
Breve historia de  la Inocencia
Una propuesta pedagógica para mejorar la calidad humana
Lenguaje y vida. Una aproximación al Caribe colombiano. Editorial Antillas. (1999)
El Viaje. Ediciones paloma (2001)
 
ANTONIO DUMETT SEVILLA

Antonio Dumett Sevilla seudónimo de YEHUDAH ABRAHAM DUMETZ SEVILLA. Escritor y poeta. Nacido en Santa Cruz de Lorica (1972). Miembro del Parlamento Nacional de Escritores y de la Asociación de Escritores de la Costa. Cursó estudios de Teología en la Escuela de Teología del Seminario Mayor de la Anglican Catholic Church (ACC) Santafé de Bogotá. Adelantó estudios de Español y Literatura en la Universidad Nacional de Córdoba. Realizó estudios sobre la lengua y la caligrafía hebrea, lo que le ha permitido conocer y leer la cultura de Oriente Próximo. Gestor cultural. Conferencista nacional. Ex Director Ejecutivo del Premio de Novela Manuel Zapata Olivella (2011). Jurado en el marco del XIX Encuentro Nacional de Poetas y Declamadores nacionales. Chinú Córdoba.
Obras
El Otoño de Toño. Ediciones AD. Santafé de Bogotá. Poesía (2001) 
Tiempo entre dos Aguas. Ediciones Biblioteca de Autores Loriqueros. Poesía (2011)
Judíos y árabes, huellas de multiculturalidad regional”, Ensayo (2008)
Diversidad cultural y globalización, Ensayo (2003)
Cultura política Ensayo (2003)
Documentales
Entre los años 2005 y 2007 escribió y dirigió los documentales.
“Eva deja de ser costilla” Documental (20”) 2007.

“Alas en Lastre”. Documental (20”) 2005.
En el año 2006 y 2012 muestra sus dotes de actor en el cortometraje “Por qué me llevas al hospital en canoa”. Aquí escenifica a un agreste y duro teniente de policía. Y en el Film “Juancho el Pajarero” ambas dirigida por el director de cine Rafael Loaiza Sánchez y, basadas en un cuento de David Sánchez Juliao.
 Ha sido publicado a nivel nacional e internacional en:
•Antología de Poesía Universal, “Poetas del Siglo XXI” Autor, Fernando Sabido Sánchez. Madrid España, 2011.
Revista Independiente de Cultura Hispanoamericana “Palabra Abierta” Estados Unidos de Norte América. 2011. Autor,  Manuel Gayol Mecías.
Revista El Bocachico Letrado, Director Antonio Mora Vélez. Colombia, 2011.
Antología de la poesía caribeña. “Caribe poético 7 años” Ed, Conpalabra, Autor. Mario Mendoza. 2004. Barranquilla, Colombia.

JOSÉ PALOMO ZURIQUE


Nace en Santa Cruz de Lorica en 1954. Licenciado en Literatura, Magister en Literatura Colombiana y Latinoamericana de la Universidad del Valle. Cursó especialización en pedagogía de la Lengua escrita en la Universidad Santo Tomás. Profesor de Literatura en la Universidad del Valle hasta 1997. Actualmente ejerce como profesor en la Universidad Nacional de Córdoba, en el programa de Licenciatura en Educación Básica con énfasis en Humanidades –lengua Castellana-. Coordinador del semillero de investigación literaria “Hijos de Onomá”. Director de la Revista El arca de Noé. Integrante del grupo literario Palábrosis de Lorica, uno de los semilleros más activos y promisorios de la capital del Bajo Sinú y el caribe Colombiano.
Obras
Huellas de Agua. Ediciones Punto Literario (2000)
Literatura y Educación  (Texto de Ensayos. 2002)
Por las Praderas del Caballo Verde. Ediciones Paloma (2003)
En la Hora de las Ranas  Poesía. Ediciones paloma (2008)
La Noche del Naufragio y otros relatos. Ediciones Paloma (2010)

FELIX MANZUR JATTIN

Félix Manzur Jattín nació en santa cruz de Lorica. Abogado con especialización en DDHH y DIH. De la Oracle University- Virginia USA. Escritor y poeta. Actualmente se desempeña como Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Montería. Ha sido conferencista nacional en temas de actualidad económica y social en universidades, gremios y foros.
Preseleccionado en Argentina mediante Convocatoria Internacional de Poetas Iberoamericanos y publicado en la Antología letras de Oro de Argentina.
Obras
Poemas Libertarios.
Poemas Malditos.     
Infierno y Paraíso.
Rompiendo Cadenas.
Córdoba región con Futuro.
Coautor de la Obra de Historia Regional “Bicentenario hechos y Personajes de la región caribe.

FERNANDO DÍAZ DÍAZ

Lorica, mayo 20 de 1935. Muere en noviembre de 2003. Aunque no fue escritor literario, su pluma se centró en temas de investigación e historia. Licenciado en Ciencias Sociales y Económicas de la UPTC de Tunja Boyacá. Doctor en Historia del Colegio de Historia de México. Docente en el área
Obras
Santa Ana y Juan Álvarez Frente a Frente. México 1972.
Caudillos y Caciques. Colegio de México. 1973.
Historia Documental de Colombia, S. XVI, XVII y XVIII. UPTC. Colombia, 1979.
La desamortización de Bienes Eclesiásticos en Boyacá. UPTC. Colombia 1979
Estado, Iglesia y Desamortización, manual de Historia colombiana, Tomo II. Colcultura, 1979.
Breve historia de santa cruz de Lorica. Tercer Mundo Editores. 1994.
Letras e Historia del bajo Sinú. Unicord. 1998.
Cultura del Bajo Sinú, Tradición, Educación y Cambio. (Edición Póstuma) 2004.